Publicar un sitio no es apretar un botón. Es una etapa en sí misma, y saltársela es de las formas más comunes de que un proyecto bien hecho tenga un lanzamiento con errores evitables.
Antes de lanzar
- Dominio configurado correctamente.
- Hosting activo y funcionando.
- Certificado SSL instalado (el candado que da confianza al navegador).
- Formularios probados de punta a punta — no solo que se vean, que efectivamente lleguen.
- Revisión de links: que ninguno lleve a página en blanco o error.
- Versión mobile revisada en al menos dos tamaños de pantalla distintos.
- Analítica conectada, si corresponde.
- Redirecciones configuradas, si había un sitio anterior.
Después de lanzar
- Confirmar que los formularios efectivamente están llegando a destino.
- Revisar que nada se vea roto en celular.
- Verificar tiempos de carga razonables.
- Descartar errores evidentes navegando el sitio completo una vez más, en frío.
- Asegurarse de que el cliente tenga todos los accesos que necesita.
Por qué conviene tener esto por escrito
No es un tema de desconfianza en el trabajo hecho — es que en cualquier proyecto con muchas partes móviles, algo pequeño se puede pasar. Una lista simple, revisada dos veces, evita que ese detalle menor se convierta en un problema el primer día en que el sitio recibe visitas reales.
Lo que viene después de esto
Un sitio no termina cuando sale al aire. Eso lo abordamos en detalle en el próximo artículo, sobre mantención y seguridad.