Confiar en alguien para construir algo tan importante como tu sitio web —muchas veces la primera impresión digital de tu negocio— no debería requerir un acto de fe. Debería requerir información clara. Acá está.

El sitio es tuyo. Completamente.

En Chile, por ley (Ley 17.336), quien programa un sitio es dueño de ese código por defecto — no el cliente que lo pagó, salvo que exista un traspaso explícito de derechos.

Por eso, en todo contrato de Signal Studio incluimos una cláusula de cesión de derechos por escrito. Cuando el proyecto termina y está pagado, el código, el diseño y el contenido son legalmente tuyos. No quedas "arrendando" tu propio sitio.

Sabes en qué fase estás, siempre

Cada proyecto pasa por las mismas seis etapas: pre-onboarding, onboarding, construcción, control de calidad y lanzamiento, cierre, y acompañamiento posterior. No es un detalle interno — es información que compartimos contigo, para que en cualquier momento sepas exactamente dónde está tu proyecto y qué sigue.

Somos un estudio boutique, no una fábrica anónima

No trabajamos con volumen masivo de clientes en paralelo ni con plantillas genéricas reciclada de proyecto en proyecto. Cada sitio se piensa para el negocio específico que lo necesita — con la calidad técnica de una agencia grande, pero con el trato cercano de hablar directamente con quien construye tu proyecto.

El precio se define antes de partir, sin sorpresas después

La propuesta queda por escrito, con alcance definido, antes de que empecemos a trabajar. Si algo cambia en el camino — y a veces cambia, es normal — se conversa y se ajusta explícitamente, nunca aparece como un cobro sorpresa al final.

El proyecto no termina en el lanzamiento

Después de publicar tu sitio, sigue existiendo una etapa de acompañamiento. No desaparecemos apenas se hace la última transferencia. Si necesitas mantención, ajustes o simplemente tienes dudas, sigues teniendo un contacto real, no un ticket en una cola de soporte genérica.

En resumen